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En la actualidad hay una gran cantidad de aparatos que sirven para solicitar servicios o transmitir información, se entiende por aparatos los teléfonos, agendas inteligentes, portátiles y todos los dispositivos que transmitan algún tipo de telemetría o tengan una plaqueta de identificación por radiofrecuencia o RDIF.
Hay 2 clases de etiquetas, las etiquetas pasivas y las activas.
Un sistema elemental de RFID se compone de una antena y un decodificador, conocidos como lector o interrogador, y una etiqueta programada con información. Su objetivo es el de recoger información transaccional, de producto, de tiempo y lugar, rápida y oportunamente sin intervención humana y sin errores.
Hay 2 clases de etiquetas, las etiquetas pasivas que no requieren energía externa, y se activan cuando la reciben del aparato receptor y sólo pueden ser leídas; también están las activas que requieren energía interna y pueden ser leídas y escritas.
El componente predominante de esta tecnología es que las etiquetas pueden ser leídas sin tener ningún contacto y se pueden leer con paredes y elementos entre ellas y el lector. El uso de la tecnología de RFID, puede dar vida a una gran cantidad de aplicaciones.
Por ser una tecnología que puede invadir la privacidad de las personas y que requiere emisión de energía, es importante que el Gobierno comience a estudiar las normas que la regularán, para que se pueda masificar su uso sin mayores problemas.
Fuente: eltiempo.com
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En la actualidad hay una gran cantidad de aparatos que sirven para solicitar servicios o transmitir información, se entiende por aparatos los teléfonos, agendas inteligentes, portátiles y todos los dispositivos que transmitan algún tipo de telemetría o tengan una plaqueta de identificación por radiofrecuencia o RDIF.
Hay 2 clases de etiquetas, las etiquetas pasivas y las activas.
Un sistema elemental de RFID se compone de una antena y un decodificador, conocidos como lector o interrogador, y una etiqueta programada con información. Su objetivo es el de recoger información transaccional, de producto, de tiempo y lugar, rápida y oportunamente sin intervención humana y sin errores.
Hay 2 clases de etiquetas, las etiquetas pasivas que no requieren energía externa, y se activan cuando la reciben del aparato receptor y sólo pueden ser leídas; también están las activas que requieren energía interna y pueden ser leídas y escritas.
El componente predominante de esta tecnología es que las etiquetas pueden ser leídas sin tener ningún contacto y se pueden leer con paredes y elementos entre ellas y el lector. El uso de la tecnología de RFID, puede dar vida a una gran cantidad de aplicaciones.
Por ser una tecnología que puede invadir la privacidad de las personas y que requiere emisión de energía, es importante que el Gobierno comience a estudiar las normas que la regularán, para que se pueda masificar su uso sin mayores problemas.
Fuente: eltiempo.com