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La economía decreció 0,6% en primer trimestre del año
- La cifra plantea el problema a los analistas sobre si el país entró o no en recesión.
El debate se presenta porque a pesar de la caída de la economía, en el primer semestre del año el crecimiento fue positivo un 0,2 por ciento respecto al último del año pasado, y esto impide que se pueda hablar de recesión técnica.
El dato publicado por el Departamento Nacional de Estadística (DANE) es inferior al promedio pronosticado por los analistas que preveían un descenso anual de 1,5 por ciento.
Sin embargo, el reporte del DANE supera las proyecciones de varios de los analistas y también confirma las cifras sectoriales que habían sido reveladas por la misma entidad, que mostraban el desplome de sectores clave como la industria, el comercio y el transporte.
De acuerdo con la entidad, el PIB del sector industrial fue de -7,9 por ciento en el primer trimestre contra igual lapso del año anterior, la actividad comercial cayó 2,7 por ciento, en tanto que el transporte tuvo un retroceso del 2 por ciento.
No obstante, el comportamiento de la minería, que tuvo un alza de 10,6 por ciento, sorprendió a los especialistas. También fue positiva la marcha del sector financiero (4,7 por ciento) y de la construcción (4,1 por ciento), debido al ramo de obras civiles.
El ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo, dice que ahora lo importante "es buscar cómo vamos a pasar el año así sea raspando". Por su parte, Norman Correa, presidente de Acopi, sostiene que la recuperación debe darse en el segundo semestre, pues es urgente conservar los empleos.
Después de darse a conocer estas cifras, las apuestas sobre el PIB de todo el 2009 rondan entre cero y uno por ciento. |
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Tras conocer el resultado, muchos analistas evitan hacer comentarios apresurados y prefieren centrar sus análisis sobre las medidas que se deben adoptar para lograr la reactivación. Todos opinan que el Banco de la República y el Gobierno tienen la clave en sus manos.
Los analistas también opinan que el emisor deberá apoyar la economía con bajas tasas de interés y una reducción de los encajes bancarios, mientras que el Gobierno debe abstenerse de subir los impuestos y en cambio sí aumentar el gasto en infraestructura.
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