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Los dolores sentimentales no se quedan en el “corazón”
Un reciente estudio publicado por la revista Science, demostró que los dolores emocionales están estrechamente relacionados con dolencias físicas desde el punto de vista neurológico.
Investigadores de la Universidad de California descubrieron recientemente que así como una lesión física puede causar un dolor crónico, los fuertes impactos emocionales pueden reflejarse en más que estados anímicos.
Mariana Tovar, médica de la Asociación Colombiana para el Estudio del Dolor, expresó en El Tiempo que: "Lo que se entendía hasta ahora era que el dolor físico se acompañaba de un gran componente emocional, que también era necesario tratar, y viceversa, pero no que tuvieran la misma estructura funcional en el cerebro".
Así, las sensaciones de malestar, vacío en el estómago, dolores físicos de una persona afectada por sufrimiento o depresión, deben ser atendidas con tanto cuidado como si fueran consecuencia de otra clase de patología.
Lo comprobado en el estudio
Según el estudio, el cíngulo anterior, la parte del cerebro que se encarga de rememorar el pasado lejano, toma la información de todos los circuitos emocionales humanos y los envía al resto del cerebro, incluso a la corteza posterior, donde se integran todos los tipos de dolor.
Los investigadores creen que en la evolución del hombre, el dolor físico y el emocional se desarrollaron como esenciales para la supervivencia de la especie, al alertar de forma conjunta de riesgos para el sujeto. |
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Un tratamiento adecuado
Si siente un dolor físico crónico o emocional por mucho tiempo, se recomienda:
- Buscar ser tratado por un equipo especializado, no por un solo médico.
- Exigir un tratamiento individualizado, con controles regulares si no obtiene mejoría.
- Un tratamiento complejo, que no se limite al consumo de medicamentos, y que puede incluir asesoría psicológica o laboral u otro tipo de terapias.
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