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Hipotiroidismo: sus síntomas y tratamiento
El hipotiroidismo, una enfermedad que se presenta más en mujeres que en hombres, ataca al cuerpo con un decaimiento generalizado, presentando síntomas diversos que a menudo hacen que los pacientes reciban un tratamientos equivocado, cuando la real causa del malestar es una disfunción en la glándula tiroides.
En las mujeres, el riesgo de padecer disfunciones en la tiroides aumenta con la edad y se acentúa alrededor de la menopausia; en los hombres puede ocurrir en cualquier momento, aunque es menos frecuente.
Síntomas
En los adultos, la enfermedad puede manifestarse de muchas formas, la depresión, o la sensación de cansancio y falta de fuerzas para desarrollar las actividades habituales, a pesar de haber descansado la noche anterior, son las más comunes.
Todas las capacidades se ven afectadas, incluso el intelecto y los sentidos. Puede presentarse intolerancia al frío y piel reseca, el cabello y las uñas, frágiles. La actividad digestiva también se ralentiza, lo que hace que se produzca estreñimiento. Si una persona aumenta de peso, a pesar de seguir con la misma dieta, también es posible que padezca hipotiroidismo.
Algunos de los síntomas son similares a los de la anemia. Con respecto al corazón, la enfermedad altera la frecuencia cardiaca, también aumenta los valores del colesterol total, del LDL (colesterol malo) y de los triglicéridos, y reduce los niveles del HDL (colesterol bueno), lo que contribuiría a la enfermedad arterial coronaria.
Tratamiento
El propósito del tratamiento es reemplazar la hormona tiroidea deficiente.
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Factores de riesgo
La causa más común de hipotiroidismo es la tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad de la glándula tiroides. La incapacidad de la pituitaria para secretar una hormona que estimule la glándula de la tiroides (hipotiroidismo secundario) es una causa menos común de hipotiroidismo. Otras causas son: defectos congénitos, extirpación quirúrgica de la glándula tiroides, irradiación de la glándula o afecciones inflamatorias.
Los principales factores de riesgo comprenden tener más de 50 años, ser mujer, ser obeso, haber tenido una cirugía de tiroides o la exposición del cuello a tratamientos con radiación o con rayos X. |
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