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3. Hay un balance entre los desafíos y habilidades. Si el desafío es demasiado complicado nos frustraremos, si es demasiado sencillo nos aburriremos. El flow ocurre cuando alcanzamos un balance entre nuestras habilidades y ocupaciones, manteniéndonos alertas, enfocados y eficaces.
4. La acción y percepción se combinan. Todos hemos experimentado la experiencia de estar en un lugar físicamente pero nuestra mente en otra parte, frecuentemente por aburrimiento y frustración. En el flow, estamos completamente enfocados en lo que estamos haciendo.
5. Las distracciones son apartadas de la conciencia. Cuando no estamos distraídos por preocupaciones, estamos en total libertad de concentrarnos en nuestros trabajos.
6. No hay preocupación por fracasar. Prestar atención directamente a una meta significa que nosotros no estamos simultáneamente juzgando nuestro desempeño o preocupándonos por las cosas que saldrán mal.
7. La inhibición desaparece. Cuando estamos dedicados totalmente a una actividad, no estamos preocupados por nuestra imagen.
8. El sentido del tiempo se distorsiona. Las horas parecen ser sólo algunos minutos, o unos cuantos momentos parecieran durar mucho tiempo.
9. La actividad se convierte en autotélica (que contiene en sí mismo un fin o propósito). En cualquier momento, si la mayoría de los elementos del flow están ocurriendo, la actividad se convierte agradable y gratificante por sí misma. Éste es el motivo por el que tantos artistas y creadores dicen que su mayor satisfacción surge de su trabajo.
Así, sólo después de que se ha completado la tarea y tenemos tiempo para mirar atrás y evaluar lo que sucedió, nos damos cuenta de la plenitud de esa experiencia; es entonces cuando podemos afirmar que somos retrospectivamente felices y que hemos logrado trabajar en absoluta fluidez. |