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Nuevos estudios dan pistas sobre un gen para tratar la obesidad
Al finalizar los estudios realizados en personas que padecían el síndrome de Wrag (un trastorno que se manifiesta con tumores renales, ausencia de iris ocular, anormalidades genitales y del tracto urinario y retraso mental), el Instituto Nacional de la Salud Infantil y el Desarrollo Humano de Estados Unidos encontró que de 33 pacientes analizados, 19 carecían total o parcialmente de la copia del gen "factor neurotrópico derivado del cerebro" (Bdnf, por sus siglas en inglés).
Antes de estos estudios ya se había sugerido en investigaciones con animales que el Bdnf podría ser importante en el control del apetito, pero sólo hasta ahora pudo corroborarse con la investigación realizada por el Instituto del Desarrollo Humano, según la cual, los 19 pacientes que carecían de este gen mostraban mucho apetito y una marcada tendencia a la obesidad.
De acuerdo a Duane Alexander, director de la investigación, "ésta es una nueva y prometedora pista sobre los orígenes biológicos que contribuyen a la obesidad y es posible que, en última instancia, este descubrimiento conduzca al desarrollo de nuevos fármacos para controlar el apetito en personas que no han tenido éxito con otros tratamientos".
Tal y como explicó Jack Yanoski, de la División de Crecimiento y Desarrollo, el Bdnf funciona en combinación con otras sustancias reguladoras de los hábitos alimenticios, siendo la principal la Leptina, una hormona responsable de las señales de hambre en nuestro organismo. Según los investigadores la relación entre ambas sustancias es muy
fuerte, ya que la secreción de Bdnf en el hipotálamo, la región del
cerebro que controla la alimentación, es impulsada por la Leptina. Se espera que los estudios para establecer la relación de ambas
sustancias en los humanos y de la acción del gen en los tejidos
conduzcan al desarrollo de fármacos preventivos para tratar la obesidad.
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El doctor Randolph Nesse, profesor de psiquiatría de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, señala que las enfermedades del corazón, la obesidad y el abuso de drogas, entre otros males, pueden ser explicados porque el cuerpo humano no está "diseñado" para el siglo 21.
Nesse es uno de los llamados psiquiatras evolucionarios, que utilizan la teoría de Charles Darwin para intentar entender las enfermedades humanas.
De acuerdo a su hipótesis, "nuestros cuerpos están diseñados para caminar 30 kilómetros al día en busca de agua y comida. Hoy en día, muchas enfermedades graves ocurren porque el cuerpo humano no ha evolucionado y su estructura sigue siendo para una existencia más sencilla". |
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