Mi nombre es Heberto Barraza Palomino, nací el 24 de julio de 1976 en un pueblo del Magdalena llamado Guaymaral. Soy hijo de familia humilde. Mis estudios de primaria los realicé en este municipio. Luego con mi madre y mi hermana nos trasladamos a Barranquilla buscando un mejor futuro ya que mi padre nos había abandonado. En 1995 culminé los estudios de secundaria, con los esfuerzos de mi madre y los compromisos que hacía porque yo saliera adelante, inicié un curso en una corporación de sistemas, pero solo hice 2 semanas por la carencia de dinero.

Gracias a la ayuda de un vecino me puse a trabajar con él como ayudante en la distribución de productos bombril y con esos recursos ayudaba a mi madre a pagar el arriendo y el sustento, después de 11 meses al vecino le llamaron de TCC para que afiliara su carro y lo pusiera a trabajar como afiliado. A los pocos días de estar trabajando en TCC habló con una supervisora para que me ayudara a entrar en la compañía, la supervisora le dijo que sí que le llevara la hoja de vida, así lo hice. Presenté mi hoja de vida y me dieron un contrato por 3 meses.

Los primeros días fueron de lucha por los esfuerzos físicos que realizábamos. En aquel entonces me enviaban a cargar y descargar mulas y fue algo pesado porque no estaba acostumbrado. En las medias noches llegaba cansado a mi casa sin aliento de nada, pero mi madre me daba mucho valor y me sobaba y me decía: “hijo es duro, pero es mientras te acostumbras” y fueron pasando los días y efectivamente me iba acostumbrando.

Llegó el día que se me terminaba el contrato y me fui para donde vivía a esperar la liquidación. Pasados 8 días me llamó la supervisora encargada y me dijo: “venga por su liquidación”, al decirme esto me sentí triste porque no volvería a trabajar más en TCC, bueno eso fue lo que pensé.

Cuando llegué me dijo: “¿Cómo estás?, con la cara levantada le respondí muy bien Doctora. Ella me miró a los ojos y me dijo tuviste una excelente temporada tengo algo que decirte: “En Valledupar hay una vacante si deseas te puedo hacer un contrato de tres meses y si pasas la prueba allá te dejamos fijo”, no esperé que terminara cuando le respondí: “claro que sí”. Inmediatamente me autorizó para que me dieran mis dotaciones y al día siguiente viajara en los mismos vehículos que viajaban cargados.

Salí de la oficina muy contento y llegué al sitio donde se encontraba mi madre trabajando (en un pensionado) allí le conté: “mi vieja me voy para Valledupar a trabajar”, ella como pudo me consiguió algo de dinero para que no me fuera sin un peso. Era la primera vez que me alejaba de ella. Al día siguiente viajé en un vehículo Ford de estaca cargado de encomiendas. Mis pensamientos eran que no conocía ni tenía familiares en Valledupar ¿cómo iba hacer? Al llegar a Valledupar al sitio donde llegaban los vehículos estaba un compañero, Edwin Sánchez, quien ya tenía un año de estar trabajando con TCC y estaba organizado. Su esposa me dijo que me podía dar alojamiento y le pagaba la pieza y la comida. Sentí alivio, se me iban abriendo las puertas gracias a Dios. Fuimos trabajando en unión y gracias a los principios que me infundieron mis padres nos la llevamos bien. Fueron pasando los meses e iba enviándole a mi madre lo del arriendo para que se ayudara.

Al año conocía a una muchacha, pasaron meses nos mudamos a un apartamentico pequeño solo con 2 sillas 1 mesita rimax y una camita de un cuerpo y con unos ahorros que tenía compre una nevera, así nos acomodamos. En una bicicleta me trasladaba todos los días para el trabajo. Mi logro personal que he tenido en la compañía es que gracias a Dios y a TCC tengo mi casa, 3 hermosos hijos de los cuales una ya es profesional (Abogada), el segundo está en 5to semestre de Ingeniería de Telecomunicaciones y el tercero está cursando 7° grado en uno de los colegios más reconocidos de la ciudad: Colegio Nacional Loperena.

Los logros que hemos tenido en la compañía han sido muchos, uno es que cuando iniciamos solo éramos 2 personas y no teníamos oficina, yo tenía el cargo de estibador, hoy en día contamos con un punto de venta y 11 auxiliares y yo administro el PLS.

Gracias a TCC y a los directivos que tuvieron esa confianza en mí especialmente. Gracias TCC por haberme elegido.

Siempre seré una persona cada día con más valores y con grandes enseñanzas para los jovencitos que van entrando. Tendré el tiempo disponible para enseñarles todos los pasos que debe pasar uno para ser parte de esta gran empresa.

Saludos a todos mis compañeros TCC.